Capi 23 Cambio de vida
Amores que no matan
The Second Chance
Capi 23 Cambio de vida
Hacían ya dos semanas desde que habías abandonado el hospital gracias a una mujer llamada Alexandra y que decía ser tu madre. Alexandra estaba furiosa contigo por haberte escapado en el momento más importante de su vida. Ella era criminal, no le gustaba demasiado tener que soportar a nadie así que había empezado en eso para ser libre, pero ahora trabajaba para un hombre malvado y que, a decir verdad, la obligaba a trabajar.
No te llevabas nada bien con ella, pero como casi nunca estaba en casa, sólo tenías que soportar a tu "abuela".
-Niña -te llamó tu abuela-, baja a desayunar o llegarás tarde.
-¿Tarde? -preguntaste con sorna mientras bajabas-. ¿Tarde adónde?
-¿No te lo contó tu madre? -preguntó ella, confusa.
-No.
-Te marchas con ella una temporadita a Londres, os váis ahora.
-¿A Londres?
-Eso he dicho, desayuna o llegarás tarde.
-Uff...
Desayunaste y subiste al carruaje con Alexandra. No llevavais ni diez minutos sentadas cuando ella empezó a hablarte.
-Isabella... -empezó-. Esta visita no es sólo por negocios como las anteriores... Vamos, probablemente, para mudarnos...
-¿Qué? -gritaste-. ¿Mudarnos? ¡Tú lo flipas!
-¿Qué dices, querida?
-Perdón, madre, quería decir que es imposible.
-No hija, temo que no lo sea.
-Pero, ¿Londres?
-Sé que odias ese lugar, no sé por qué pero sé que lo odias. Hija, entiende que no tengo elección, mi trabajo me obliga a trasladarme de un lugar a otro constantemente, no sé por cuanto tiempo... Esta vez debes acompañarme...
-¿Por qué?
-No te lo puedo contar aún, allí lo sabrás...
Alexandra se negó a contestarte y tú, logicamente, te negaste a aceptarlo. Odiabas Londres porque allí era a donde os íbais a escapar Nick y tú...
El viaje de Oxford a Londres fue largo y tardasteis unos días en llegar, pero valió la pena.
Allí os dirigisteis a una casa en concreto. Tú, por supuesto, no sabías por qué esa casa en particular.
A llegar, Alexandra llamó a la puerta y os abrió una señora de mediana edad con el cabello recogido en un moño y que la miraba como si hubiera hecho algo malo (lo cual no era normal a pesar de la profesión de Alexandra). Al cabo de un rato, se oyó una voz que dijo que os dejara pasar.
-Alexandra -llamó una voz masculina desde lo alto de la escalera-, bienvenida a casa.
-Hola James -saludó tu madre.
Se acercaron y se besaron unos segundos.
-Y, ¿quién es ella?
-Bueno, James... -empezó madre-. Ella es Isabella... Tu hija...
-¡¿Mi qué?! -casi le dio algo a James cuando lo oyó. Tú te habías quedado de piedra.
-Sí, es tu hija, no te lo he dicho antes porque me tomarías por mentirosa.
-Mamá -dijiste-, ¿en serio?
-Sí Isabella, es cierto, James es tu padre.
-Wow... ¿Tú que fumas?
-Niña -intervino James-, sube hasta tu habitación y no salgas, te has quedado sin cena.
-No digas eso James -siguió Alexandra-, Isabella a veces habla extraño, sufrió un accidente hace un mes y no se ha recuperado.
Subiste y entraste en la habitación que identificaste como tuya. Era muy grande, más que grande, enorme. Tenía una cama de matrimonio con dosel, un armario con muchas puertas, tocador, escritorio, sofá, sillones, chimenea, estantería, un telescopio en la ventana...
*Wow, es enorme... Me encanta este siglo* -pensaste-. *Y lo mejor es que es mía, jajaja.*
Te tiraste en la cama y miraste al techo pintado. Figuras espectrales te miraban desde allí y te preguntaste dónde podriá estar Nick... Nick... Ese nombre daba vueltas en tu cabeza como un torbellino... ¿Por qué tenía que haber sido él el que se perdió en el mar?
-¡Isabella! -te llamó James.
-Voy -contestaste mientras bajabas a toda prisa las escaleras para huír de tu memoria-, ¿qué quieres?
-Van a venir a cenar unos amigos y quiero que te arregles.
-¿Amigos? ¿A cenar? ¿Arreglarme? No queda bien en la misma frase...
-Pues vas a tener que hacerlo -dijo Alexandra bajando con un vestido muy voluminoso y muchas joyas-, son amigos de tu padre.
-Esta va a ser una noche muy larga... -murmuraste.
Subiste otra vez y rebuscaste en el armario, allí había toda clase de vestidos -excepto cortos, fíjate tú- y zapatos de tacón y sin él.
-Hola querida -saludó la señora que os había abierto- tu madre quiere que te ayude a vestirte.
-Ah... -contestaste-, bien, vale... Puede ayudarme a elegir vestido señora...
-Dionaea.
-Ajá... ¿Dionaea? Pefecto, ¿me ayudas?
-Claro señorita Isabela.
Dionaea escogió un vestido un poco menos grande que el de madre y te ayudó a ponértelo. Peinó tu pelo con tirabuzones, te maquilló y te llenó de joyas. Parecías otra. Tras esto, te sentó en el sofá y llamó a tus padres, que llegaron unos tres o cuatro segundos después.
-Está estupenda -dijo James-, buen trabajo Dionaea.
-Gracias señor -contestó ella.
-¿Cómo te sientes hija? -te preguntó tu madre.
-¿Sinceramente? Abultada, gorda, grande, no respiro... pero preciosa.
-Conforme -dijo padre antes de rogarte que te quedaras donde estabas hasta que oyeras a Dionaea saludar a los invitados.
Estuviste leyendo durante unas dos horas y poco hasta que oíste por fin a Dionaea abrir la puerta de entrada y saludar a voces a los invitados. Oíste también a madre y padre bajando y las voces de los invitados admirando la belleza de Alexandra.
Te levantaste, gusrdaste el libro y saliste de la habitación. Estabas bajando la escalera cuando le viste. Qué raro era volver a ver ese rostro tan hermoso rodeado por esos rizos tan puros y rematado en esa sonrisa pocas veces regalada...
___________________________________________________________
Holaa, ¡he vuelto! No sé qué tal os sentará la noticia, pero he vuelto. No podía vivir sin el blog...
Sé que casi no ha pasado tiempo, pero tengo nuevas ideas para esta novela y tenía que empezar a escribirlas ya.
Comentad porfaa.
Muchísisisisisimos besos!!
)
x q cantas??
(cantas con él) 'cause love is on it's way...
papá!!
han venid??
pero no t nfades o m pndré trist...